Por: Thelma Gust Ramos
Como cuando se crea una joya, desde la creatividad plasmada en el boceto hasta que cobra vida contando una historia, la imaginación es el hilo conductor que da sentido a cada trazo y detalle. Para Albert Agustín Chargoy Aguilar, ilustrador infantil digital, cada personaje que dibuja nace de su propio mundo interior, un espacio donde conviven la infancia, la fantasía y la reflexión sobre la vida.
“Comenzó como un hobby en realidad, como algo que me gustaba simplemente el placer de dibujar, ilustrar y poco a poco sin darme cuenta, pues los clientes empezaron a buscarme por el trabajo que compartí en redes, y ya de ahí ya tengo tres cuentos ilustrados, dos con Trillas, uno con una editorial de España y ahorita estoy trabajando en otro igual para la misma editorial de España”, explicó el ilustrador.
La visibilidad que le brindaron las redes sociales fue clave, el compartir sus ilustraciones fue suficiente para que surgieran nuevas oportunidades profesionales, demostrando que la autenticidad y la pasión suelen abrir puertas incluso sin buscarlas directamente.
La esencia del trabajo de Albert se encuentra en su capacidad de crear personajes únicos, que surgen de su imaginación, a través de personajes recurrentes como conejos, zorros y aves, que funcionan como energías simbólicas que lo representan y conectan su obra con un mundo infantil, pero al mismo tiempo universal.
“Nunca he perdido esa parte mía de niño, siento que sigo siendo un niñote (…). Fue como una necesidad de poder aterrizar o ver cosas que a mí me gustaban porque tal vez no conectaba tanto con ciertas cosas que existían en ese momento, era como sacar las ideas que me nacían o que quería ver en realidad y creo que por eso fue que empecé a generar mis propios personajes, darles como esta propia vida”.
Entre los personajes que habitan el mundo imaginario de Albert están un conejo y un cangrejo, los cuales cobran un sentido especial. El primero no solo ha sido un personaje visual, sino un vehículo para representar ideas, emociones y momentos personales. Es una especie de metáfora de la creatividad en germen: la semilla que luego se expande en proyectos o conferencias en los que Albert ha participado en países como España y Honduras.
“Por allá hay un cangrejo que es como la vida de mi yo que me bloquea, es como si llevara un cangrejito adentro que siempre me está como limitando, que no es malo ni bueno, simplemente trata de mantenerme a salvo, pero a veces es muy limitante”. Como un espejo de sus emociones y un recordatorio de los obstáculos autoimpuestos que todos enfrentamos en la creatividad y en la vida cotidiana, a través de personajes como estos, Albert muestra por medio de su trabajo cómo los elementos más simples de su imaginario guardan una carga simbólica profunda.
Para Albert, la ilustración infantil digital también se ha convertido en una herramienta de introspección, bajo un sentido más propio y personal. “La verdad es que suena un poco egoísta, pero creo que ilustro para mí, para poder entender el mundo (…) la ilustración me ha permitido conocerme y conocer el mundo de mejor manera y para eso ilustro para conocerme también, para poder transmitir ciertos mensajes que luego vienen a mi mente”. Sus personajes y escenas, aunque a menudo dirigidos a un público infantil, sirven como metáforas de su propia vida y emociones, y encuentran ecos incluso en los adultos que se conectan con su obra.
A través de retos y ejercicios creativos impulsados desde su red social @albertchargoy, incentiva a otros a explorar su imaginación sin juicios ni limitaciones. “Algo que me ha movido mucho es intentar que todos despertemos esta parte creativa de nosotros, que creo que está muy conectada con nuestra infancia (…) el objetivo del reto justo era eso, como compartir y hacer que las demás personas también puedan adentrarse en esta magia de la creatividad”, explicó. Para Albert, la creatividad es un derecho y un espacio de libertad que todos podemos ejercitar, ya sea en la ilustración, la joyería o incluso en profesiones consideradas menos creativas.
La vida secreta de una maceta, y Tito, estrella de las Olimpiadas, dos cuentos ilustrados para la editorial Trillas, así como El vampiro desdentado para la editorial Sueños de Papel de España, son parte de las colaboraciones que marcan su carrera como ilustrador a nivel nacional e internacional.
Como un puente entre la creatividad individual y la colectiva, las ambiciones creativas de Albert buscan seguir abriendo caminos a la imaginación. “La verdad es que algo que tengo mucho en mente es justo crear espacios para permitir que las demás personas puedan conectar con ellas mismas a través de la creatividad, que no sea algo impuesto, sino que a través de estos ejercicios puedan escuchar, conectar y crear lo que ellos tengan para compartir”.
Cada una de sus ilustraciones es un recordatorio de que la imaginación y la autenticidad son herramientas esenciales, capaces de transformar ideas en objetos de significado; al igual que en la creación de una joya, donde cada trazo del boceto, cada elección de metal o gema y cada detalle del diseño narran una historia, sus dibujos se convierten en joyas de creatividad que reflejan emoción, identidad y memoria.

