El trofeo de la Copa Mundial de la FIFA es una de las piezas de orfebrería más emblemáticas del deporte y un símbolo del valor que el oro conserva como material asociado al prestigio y la exclusividad.
Diseñada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga e introducida para el Mundial de 1974, la copa mide 36.8 centímetros de altura, tiene una base de 13 centímetros de diámetro y pesa 6.175 kilogramos. De acuerdo con las especificaciones oficiales de la FIFA, está elaborada con tres kilogramos de oro de 18 quilates y una base decorada con dos anillos de malaquita verde. Su valor estimado ronda los 300 mil dólares, aunque su significado histórico y simbólico la convierte en una pieza prácticamente incalculable.
De acuerdo con fuentes deportivas, a diferencia de décadas anteriores, desde la Copa del Mundo de Alemania 2006 la FIFA dejó de entregar el trofeo original de manera permanente al país campeón. Actualmente, los jugadores únicamente levantan la copa durante la ceremonia de premiación y la sesión oficial de fotografías; posteriormente, el trofeo regresa a la sede de la FIFA en Suiza para su conservación. Los campeones reciben una réplica oficial, con el objetivo de preservar la integridad de la pieza original.
Para la industria del lujo, la Copa Mundial representa también el vínculo entre el deporte y la alta joyería. El uso de oro de 18 quilates responde a criterios de durabilidad y al simbolismo que este metal precioso ha mantenido durante siglos como representación de excelencia, victoria y permanencia. En este sentido, el trofeo comparte características con las piezas más exclusivas de la relojería y la joyería de lujo, donde el valor de los materiales se complementa con el diseño, la artesanía y la historia.

