La demanda mundial de oro registró un nuevo máximo histórico durante el primer trimestre de 2026, impulsada por el incremento en la compra de lingotes, monedas y reservas estratégicas por parte de bancos centrales, de acuerdo con el más reciente informe del World Gold Council.
El reporte Gold Demand Trends Q1 2026 reveló que la demanda global del metal precioso alcanzó las 1,231 toneladas, un incremento de 2% interanual. Sin embargo, el dato más relevante fue el valor total del mercado, que ascendió a 193 mil millones de dólares, la cifra trimestral más alta registrada hasta ahora.
Según el organismo internacional, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por la fuerte demanda de inversión física. La compra de lingotes y monedas aumentó 42% en comparación con el mismo periodo del año anterior, alcanzando 474 toneladas, uno de los niveles más altos registrados por el sector. Mercados asiáticos como China e India encabezaron el aumento en la adquisición de oro como activo de resguardo patrimonial.
El informe también señaló que los bancos centrales mantuvieron una fuerte estrategia de acumulación de reservas, con compras netas por 244 toneladas durante el trimestre. Analistas del World Gold Council consideran que las tensiones geopolíticas, la inflación persistente y la incertidumbre monetaria continúan fortaleciendo el atractivo del oro en los mercados internacionales.
En paralelo, el precio del oro alcanzó niveles históricos. El promedio trimestral fijado por la London Bullion Market Association llegó a 4,873 dólares por onza, mientras que en enero el metal superó por primera vez los 5,400 dólares por onza.
A pesar del auge en inversión, la demanda de joyería mostró una desaceleración global. El volumen de consumo cayó 23% anual debido al incremento de precios, aunque el gasto total de los consumidores continuó creciendo, reflejando una demanda resiliente en segmentos de lujo.
Especialistas consideran que el oro continuará desempeñando un papel central dentro de las estrategias de inversión internacional durante 2026, particularmente en un entorno marcado por volatilidad financiera, conflictos geopolíticos y movimientos en las políticas monetarias globales.

