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Sofía Blum trabaja en su oficina de la Colonia Providencia, en Guadalajara. El cuarto está amueblado con un pequeño escritorio en donde yace una computadora que había estado causándole algunos problemas; una mesa de trabajo con collares, cadenas, piedras y varias piezas “en proceso de construcción”; una credenza de madera; varias sillas y un closet grande en donde miles de cuentas de colores, broches, eslabones de cadenas y otros materiales son almacenados con orden inmaculado dentro de minúsculos cajones de plástico.

Desde que era estudiante de Diseño Publicitario, Sofía fabricaba sus propios accesorios: piezas de bisutería que armaba con los materiales que tuviera a la mano. Pronto sus amigas y conocidos notaron la originalidad de las piezas que portaba y comenzaron a hacerle pedidos. Durante este proceso, descubrió el potencial de su creatividad y reafirmó su interés: la joyería, por lo que decidió especializarse en el oficio.

Al terminar la carrera, viajó a Florencia para estudiar en “Lorenzo de Médici”, una de las instituciones educativas con mayor reconocimiento en Italia. Ahí aprendió las técnicas que le permitieron diversificar sus creaciones e incursionar en el mundo de la plata y el oro.

De regreso en México, retomó su negocio de diseño y venta de bisutería, al tiempo que comenzaba, aún sin saberlo, a dar forma a la estructura que en el 2009 se convertiría en su propia marca: Le Pip.

Respecto al origen del peculiar nombre comentó: “Necesitaba algo que fuera corto, que se quedara fácilmente en la mente de los consumidores. Comencé a buscar opciones, juegos de palabras, al final surgió “Le Pip”, que es una modificación de la palabra pico en francés. Me gustó porque se relaciona con las aves”.

Una vez que el nombre estaba listo, Blum creó al personaje que lo encarna, un simpático pajarito que hoy protagoniza varias de sus piezas. “Este es de latón chapado en oro”, dice al tiempo que muestra con orgullo el ejemplar que porta en el cuello.

El catálogo de Le Pip está conformado por dos líneas básicas: La primera es una colección de piezas de joyería de plata, chapa de oro y perlas; su look tiende hacia lo clásico y sus diseños son sencillos, ya que con ellos se pretende superar la prueba del tiempo. La segunda se compone de una amplia gama de bisutería fina y accesorios de lujo, piezas más osadas, de moda, que han sido pensadas para un público joven; se caracterizan por la intensidad de sus colores y la autenticidad de sus formas. Para su creación, Sofía utiliza todo tipo de materiales: piedras, acrílico, piel, chaquira, latón y hasta listones…

La dualidad de estas líneas, permite a su autora explorar diferentes aspectos de su creatividad y atender a diversos sectores del mercado de manera simultanea. Su joyería puede ser encontrada en la boutique de accesorios mexicanos Pineda Covalin, tanto en el aeropuerto del Distrito Federal como en el de Guadalajara. Otros puntos de venta importantes son la boutique Kappela, en el Centro Comercial Plaza Andares, y el local de Le Pip ubicado en Punto i Coma, una Concept Store que reúne a varias marcas de artículos de moda y belleza.

Sofía Blum es aficionada al café, específicamente al capuchino caramel macchiato que adquiere todos los días de camino a la oficina. Una vez instalada, dedica parte de la mañana a resolver, con la ayuda de su asistente, los pendientes de la marca: llamadas, correos electrónicos, facturas, pedidos y demás quehaceres administrativos. Luego pasa a la mesa de trabajo, en donde dibuja los diseños que más tarde serán digitalizados por un especialista. Cuando quedan listos, los prototipos de plata son reproducidos mediante la técnica de Cera Perdida.

El proceso de creación de bisutería es un poco diferente, en este caso, lo que busca es encontrar un balance entre sus ideas, las tendencias de la moda y los materiales con los que cuenta. “Nunca tienes que tirar nada. Todo sirve”, dice con tono solemne y mirada seria, “pero eso sí, tienes que ser muy ordenado, saber exactamente donde está cada cosa”, continúa. Cuando termina un diseño, envía la muestra a sus armadoras con los materiales necesarios para reproducirlas. “Por lo general no hago más de 15 ejemplares de cada modelo, pero tengo algunos collares que se han vendido mucho […]Si me lo piden, lo hago, pero prefiero hacer cosas nuevas”.

Al final todo vuelve a manos de Sofía, quien revisa que los acabados sean perfectos, que la plata esté pulida correctamente y que las terminaciones estén bien detalladas.

Sofía Blum es una mujer que ama su trabajo. Habla con pasión sobre la importancia de la creatividad, la autenticidad en el diseño y la joyería. Para ella, los empaques son todo un tema, opina que, al ser lo primero que la gente ve, tienen que ser tan bonitos como las joyas que contienen.

Aunque admite que la remuneración económica abre las puertas que le permiten continuar creando, hace hincapié en la necesidad de crear por el mero gusto de hacerlo. “La inspiración llega cuando no estoy en la oficina, en momentos raros. A veces lavando los platos […]cuando tu mente está más relajada”.

Blum trata de guiarse por las tendencias de cada temporada, pero encuentra que el público mexicano, en particular el tapatío, ha desarrollado una manera particular de adoptar la moda. “Leo blogs, compro revistas, pero sobre todo observo a la gente”. Luego afirma con emoción: “también me inspiro en la televisión, de hecho, aquí en la oficina tiene que estar prendida todo el tiempo. Siempre estoy viendo series ¡Pregúntame lo que quieras!”.

Sofía Blum es una de las diseñadoras más auténticas y congruentes de la joyería tapatía. Su imagen, sus creaciones y su marca coinciden a la perfección con las ideas que manifiesta. Su personalidad, es la personalidad de su obra. Hacia el final de la entrevista, define su postura respecto a la originalidad en el diseño: “Tengo mucha joyería de otros autores, cuando me gusta algo lo compro, lo uso, no lo copio”.

Contacto:
Tel: (33) 1199 8172
lepip@hotmail.com
www.lepip.mx

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